Manifestaciones de una sociedad enferma Rosa Feijoo Andrade. Ed. Fontamara. México, 2004 Qué dificil debe ser para unos padres aceptar que un hijo tiene tendencias homosexuales. Y más difícil aún soportar el dolor de perderlo cuando, por incomprensión o ignorancia, ese hijo contrae SIDA y muere después de prolongada agonía. “Hace casi 10 años murió José Octavio. Tenía 27. José es mi hijo”, escribe la autora. “José murió de SIDA. Cuando se pierde un hijo, se rompe la vida y nunca más se vuelve a ser igual. Siento la necesidad de contar su historia, la historia de un hombre joven quien, como tantos otros, por irresponsabilidad e inconciencia o a lo mejor ignorancia, perdió la vida”. Peso: 380 g. BAJO PEDIDO