Rosa Feijoo. Ed. Libros para todos. México, 2003 Que difícil debe ser para unos padres aceptar que su hijo tiene tendencias homosexuales. Y más difícil aún soportar el dolor de perderlo cuando, por incomprensión o ignorancia, ese hijo contrae SIDA y muere después de prolongada agonía. “Hace casi 10 años murió José Octavio. Tenía 27. José es mi hijo”, escribe la autora. “José murió de SIDA. Cuando se pierde un hijo, se rompe la vida y nunca más se vuelve a ser igual. Siento la necesidad de contar su historia, la historia de un hombre joven quien, como tantos otros, por irresponsabilidad e inconciencia o a lo mejor ignorancia, perdió la vida.” “Quiero hacer una radiografía de su vida, quiero entenderla, quiero comprender el porqué de su muerte. Si él viviera se habría dedicado a ayudar, a tratar de salvar a los jóvenes de ese flagelo, pues de hecho, cuando vivía, así lo hizo. En cierta forma quiero continuar su obra.” “Quiero que la historia de José toque almas, y que éstas tomen conciencia de esa enfermedad y se cuiden. Con uno solo que viva gracias a esta lectura me daré por bien servida. Así, una muerte, la de mi hijo, dará vida a otra, no importa cuál. Así su muerte tendrá sentido”. Peso: 505 g. BAJO PEDIDO